Estaba asustado, muy asustado. No sabia que creer de Haukka. No entendía nada de lo que había pasado desde que Satyricon…
-¿Y Satyricon? ¿Donde estaba Satyricon? Recuerdo que lo vi cuando encontré a Haukka y luego, bueno, no recuerdo que paso después.
Mis pensamientos se revolvían como la ropa de una lavadora, no sabia que pensar de Satyricon, ni de Haukka, ni de nada. Estaba perdido.
Corría sin pensar en nada, como si el mundo fuera a acabar. Sabía que me seguían, pero no sabia que. Mire hacia atrás. No había nadie, pero no iba a frenar.
Escuche algo. Venia de arriba. Mire allí, no había nada. Seguro Haukka me estaba siguiendo.
Empecé a sentirme raro, como si derepente me quedara sin energía. No podía moverme, estaba paralizado, hecho piedra. Trate de mover la cabeza, esta cedió tras un máximo esfuerzo. Me mire las manos, no había nada. Era, era como si fuese invisible. Trate de moverme, sin resultado aparente. La vista se me nublaba, veía todo borroso. Me desmaye. No recuerdo nada desde ese momento.
Cuando recupere el conocimiento, mire hacia todos los lados. Estaba encerrado. Era como una especie de mazmorra, solo que tenia una gran puerta metálica al costado, que parecía cerrada por fuera. Mire a mí alrededor. Vi a alguien. No logre verle la cara, pero se veía asustado.
-¿Quién eres tu?- Pregunte tímidamente.
-¿Quién me habla?- Reconocí la voz inmediatamente.
-¡Satyricon! ¿Qué te paso?- No pude ocultar una sonrisa.
-¡Eino! A ti también te capturaron- Dijo como si perdiera la esperanza.
Pude verlo a los ojos. Su rostro estaba cortado, como si hubiera entablado una pelea perdida. Quise decirle algo, pero me asusto el hecho de que estuviera tan lastimado.
La mazmorra era grande, pero estaba sucia. No había carceleros. Satyricon estaba con las manos encadenadas a la pared, igual que yo.
-¿Cómo llegaste aquí?- Pregunte a Satyricon.
-No recuerdas nada, ¿No es así?- Por supuesto que no recordaba nada, ¿de que rayos hablaba?- Claro, cuando Korup te hechizo, ni siquiera pensaste en mi- ¿Korup? ¿De que hablaba? ¿Que habia pasado?-
-¿Korup? ¿Quien es?-
- Bueno, no se mucho sobre el, pero queria atraparte, por alguna razon. El te ataco desprevenido, tu y Haukka perdieron la conciencia. Gracias al amuleto rompe hechizos que me dio el Kuningas, no hubo efecto en mi. Te defendí todo lo que pude, asi me gane esta cicatriz.- Se señalo la cicatriz de la cara.- Korup me lanzo un espadazo que no logre esquivar. Cuando Haukka recupero la conciencia, Korup me desmayo y me rapto. El hechizo hizo que se olvidaran de mi.- Sonaba algo trizte.
-¿Hechizos? Este mundo cada vez es mas raro. Pero...¿como se utilizan los hechizos?- Esperaba que la respuesta nos ayudara a salir.
-Bueno... no esperaba que me preguntaras eso aun, pero debo contarte una historia sobre los hechizos. Bueno, la historia empieza asi: Hace aproximadamente mil quinientos años viviamos todos pacificamente en este pueblo pequeño.-¿Viviamos todos? ¿Por que hablaba como si el hubiera estado en esa epoca?- Un dia – Prosiguio Satyricon – un extraño hombre llego a Mir, si, así se llama nuestra actual utopia. Bueno, ese extraño hombre llego desde una lejana tierra con sus súbditos. Se hacían llamar Zvirs. Los Zvirs practicaban unos extraños rituales, que llamaron brujería. Un día, ellos descubrieron una manera de llegar a tu mundo, el mundo en el que vives, o mejor dicho, vivías. Ellos utilizaban un portal que encontraron accidentalmente. Entraban y promovían su magia en las distintas culturas. Muchos de ellos fueron quemados por brujos en las épocas coloniales. Actualmente no hay ningún brujo allí. Bueno, ese portal fue cerrado por el Kuningas hace cuatrocientos años.-
-Espera, ¿Dónde están esos portales?- Pregunte con curiosidad.
-Bueno, hay muchos en la zona; por suerte el Kuningas pudo cerrarlos todos- Esa respuesta me dejo con muchas dudas.- El Kuningas logro forjar unos amuletos, que permiten atravesar el portal. Estos amuletos se unen con tu cuerpo al tacto y dejan una marca en la mano. El amuleto genera, como efecto secundario, bueno… la vida eterna. Estos amuletos también generaban poderes mayores y solo lo puede fusionarse con Zvirs
Los poderes de este amuleto se transmiten de padres a hijos, y solo lo contiene la familia del Kuningas.-
- Pero espera, yo pude entrar contigo ¿No es así?-
- Si, tienes razón. Cuando el Kuningas me pidió personalmente que te trajera no estaba seguro de que podría ocurrir.- Me asuste mucho.- Bueno, los hechizos funcionan de una extraña manera: el cuerpo tiene una energía mágica, la cual sirve para crear células. Esta energía puede utilizarse de distintas maneras: desde regenerar la piel y los órganos, hasta liberar energía. Uno debe aprender a utilizar esa energía para lograr lo deseado.- Solo los que tienen sangre Zvir pueden controlar esa energía a su parecer.-
-¿Pero el Kuningas logro hacer un hechizo? ¿Acaso el es un Zvir también?-
-Si, el fue un Zvir. Se revelo contra sus líderes porque maltrataban gente. El logro revelarse con sus líderes utilizando los amuletos. Así creo una Utopia libre de problemas. Desde hace poco, el Kuningas se comporto muy extraño y nadie entiende bien que le pasa. Bueno, - Dijo con un tono cortante – Voy a tratar de que logres hacer un hechizo para que salgas de aquí.
Estaba tranquilo. Ya sabía todo lo que debía saber. Escuche algo. Mire a Satyricon. Miraba hacia abajo, como si estuviera triste y me hizo una seña extraña que no comprendí. Algo como una bisagra abriéndose sonó en la puerta. Era Haukka.

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